Análisis: Ecos de la decisión belga por el F-35

Vicente Quezada

Con el desacuerdo de las principales firmas europeas, Airbus y Dassault por la decisión belga por el F-35, aumenta aun más la incertidumbre de una defensa aérea europea común

Desde fuentes anónimas en las aeroespaciales hasta una referencia del Presidente Emmanuel Macron en Bratislava, sigue generando reacciones la decisión por parte de la defensa de Bélgica por 34 F-35A Lightning II de Lockheed Martin, por sobre el Eurofighter Typhoon.

Cabe señalar que entre los primeros oferentes se encontraban también el Boeing F/A-18E/F Super Hornet, el Saab Gripen NG y el Dassault Rafale, tres candidatos que dejaron la competencia por falta de viabilidad y presuntamente por el favoritismo sobre el F-35 que demostraba el potencial cliente.

La importante decisión del Gobierno de Bélgica por el jet de combate con mayor tecnología incorporada en servicio en el mundo, es tema de debate, principalmente por la presión política que Alemania y Francia han estado realizando, apuntando a la necesidad de contar con una defensa homologada y común europea, que no ha conseguido penetrar en la filosofía militar de un importante grupo de gobiernos del continente que se mantiene en el club de clientes de firmas estadounidenses, especialmente en lo que se refiere a aviones militares.

Airbus por su parte había señalado que una decisión favorable por parte de Bélgica significaría una casi automática incorporación del país al programa del caza de combate de próxima generación que mantiene. Por otro lado Dassault también especifico que el país flamenco podia ser parte de sus proyectos del futuro caza si este hubiera tomado la vía gala. Más particularmente, fuentes no oficiales incluso recalcaron que la aeroespacial francesa abogaba por que el Typhoon consiguiera la victoria para restar presencia norteamericana, una clara señal de mancomunion.

Decisión

La elección de Bélgica se puede interpretar de varias maneras, una de ellas es entender cual es el nivel de desarrollo a los que su defensa apunta según los convenios retroactivos respecto de la elección del Lightning, no es menos cierto que el nivel de desarrollo conseguido por Lockheed Martin en el F-35 esta muy por delante de lo que cualquier fabricante europeo ofrece hoy. La tecnología incorporada en el caza de quinta generación es casi de exclusividad de la aeronave y presume elementos que se erigen como los “estándar” en los nuevos aviones de combate que sean presentados en el futuro, no más head up display, no más vainas designadoras o de guerra electronica, velocidad crucero supersónica, indetección a los radares, una aeroestructura mas ligera y resistente y una planta motriz sin par en estos días.

Es decir, la gran cantidad de innovaciones que reúne lo hacen estar en la vanguardia, por lo que se podría decir que es una aeronave que realmente posee “todo integrado”. Una de sus más importantes características van asociadas a los hardware y softwares capaces de fusionar datos con una capacidad realmente impresionante, lo que le permite recolectar todos los datos externos suministrado tanto por estaciones terrestres, aeronaves AEW&C o ISR y satélites, y entregarlos de forma intuitiva, restando carga de trabajo al piloto para su interpretación o manipulación de sistemas paralelos a los que utilizados para su navegación o combate.

Es decir, podría decirse que en lo que respecta a lo netamente estructural de sus fuerzas de defensa, Bélgica opto por lo que es más conveniente, un avión de quinta generación disponible para ser adquirido, con similitudes tanto de su actual flota como de la vecina Holanda, con quien mantiene una cooperación técnica muy estrecha.

Por otra línea los esfuerzos que vienen realizando, principalmente el grupo Airbus por ser el principal proveedor de aeronaves militares de Europa, da luces de avance en lo que respecta a los multi-misión, principalmente de transporte, pero ha mostrado dilación en lo que a cazas de combate se refiere, y las cifras son claras: 223 F-35 previstos a aterrizar en el viejo continente en el próximo decenio, entre ellos un socio del programa Eurofighter como es Italia. Si se mira en retrospectiva, la formula europea debería ser diseñada al estilo del programa del jet de Lockheed, un gran programa internacional -no exclusivamente de Europa- que llame al reemplazo de unidades en miras al retiro y con la posibilidad de dar un nuevo concepto de defensa aérea, donde los potenciales clientes tienen una importante necesidad de actualización, principalmente en Asia.

La competencia que mantiene a los jets europeos y al Lightning continua con mucha fuerza, especialmente en los que buscan en el mediano plazo un incremento de fuerza o reemplazo de unidades como son Alemania, Finlandia y Suiza.