Análisis: La disuasión como garantía

La Fuerza Aérea de Chile se ha visto enfrentada a objeciones del gobierno, junto al cuestionamiento público sobre posibles gastos excesivos en lo que respecta al desfile aéreo compuesto por mas de medio centenar de aeronaves durante el cambio de mando de la institución, sin embargo es importante entender el contexto histórico y el objetivo disuasivo que justifican el empleo de estas prácticas

Por: Cristobal Soto Pino / Director

Sobre las declaraciones del Gobierno de Chile mediante el Presidente de la República y el Ministro de Defensa Nacional, donde se hace referencia al “gasto excesivo” de recursos en la ceremonia del Cambio de Mando de la Fuerza Aérea de Chile, es importante entender el contexto militar histórico reciente, donde Chile ha debido administrar una serie de amenazas, que si bien han sido disipadas, obligaron a mantener una importante proyección de su defensa, erigiendo a la disuasión como el principal concepto estratégico en tiempos de paz.

Esta claro que el empleo de recursos económicos para fines militares es en estos días, es un tema complejo que encuentra poco sustento en la ciudadania, sobre todo con una baja conciencia histórica -un denominador común de Sudamerica- como es el caso de Chile, que habiendo experimentados situaciones de tensión militar y enfrentamientos judiciales con países vecinos, ha conservado la paz gracias a las garantías que otorga disuasión militar, un concepto universal mediante el cual la defensa chilena modernizo sus fuerzas militares desde comienzos de la década del 2000 y que es por estos días la mejor herramienta para la prevención de conflictos armados, sobre todo cuando se cuenta una superioridad tecnológica -como la que posee Chile respecto a sus vecinos en la actualidad- por lo que las declaraciones oficiales, dan claras muestras de inconsecuencia respecto a la proyección militar construida durante décadas.

Una evidencia de los conflictos limítrofes han sido los juicios en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en donde el Estado de Chile ha debido gastar una importante cantidad de recursos en las defensas con Perú (2014) US$16 millones y Bolivia (2018) US$23 millones, con el objetivo transversal de mantener los limites territoriales adscritos a los tratados respectivos y manteniendo el apego sin objeciones al derecho internacional.

Antecedentes recientes

Si bien Chile ha experimentado decenas de complejas situaciones políticas que han puesto a prueba a su cancillería, principalmente debido a diferendos territoriales, los escenarios militares dados para la década del setenta llevarían a sus fuerzas armadas a una situación aun más difícil. Por una parte el gobierno del General Juan Velasco Alvarado en Perú -como seria recordado por el General en retiro German Parra Herrera en la década del 2000- tenia planes militares contundentes para una operación en contra de Chile, al mismo tiempo que comenzaba la adquisición de material aéreo y terrestre gracias a las buenas relaciones con la Union Soviética, marcando una importante superioridad sobre la defensa chilena. Estas tensiones se disiparían a la llegada al poder del General Francisco Morales Bermúdez en 1975

Inmediatamente después, se agudizarían las tensiones con la vecina Argentina, lo que obligaría a Chile a crear medidas preventivas ante una posible invasión, bajo el proyecto militar argentino Operativo Soberanía -hoy de conocimiento publico- como parte de un plan de reivindicación territorial, que se materializaría con la ejecución de la mayor de sus ambiciones, la invasión de las Islas Falkland/Malvinas por parte del General Leopoldo Fortunato Galtieri a comienzos de abril de 1982, lo que evidenciaba lo concreto de la amenaza.

Operaciones militares aéreas en tiempos de paz

La importancia de mantener un nivel operativo como establece la FACH, es de primer orden. La idea de realizar operaciones al estándar OTAN apunta a poseer una gran disponibilidad de medios aéreos, listos para ser utilizados como apoyo ante desastres naturales -una situación común en Chile- como también ante el eventual llamado de Naciones Unidas para componer una fuerza multinacional, como ha sido practicado hace unas semanas en el Ejercicio CRUZEX 2018, celebrado en el Noreste de Brasil junto a las fuerzas aéreas de Brasil, Canadá, Estados Unidos, Francia, Perú y Uruguay, entre otros participantes.

Las celebraciones institucionales de la FACH, que comprometen el mayor movimiento de aeronaves son el día de las Glorias del Ejército, celebrado tradicionalmente el 19 de septiembre de cada año, el aniversario institucional y los cambios de mando cada cuatro años.

En el reciente caso -y donde no se ocupo un presupuesto adicional al asignado anualmente para operaciones aéreas- la fuerza aérea contó con la oportunidad de poder entrenar su estructura logística y personal en el mantenimiento de eficiencia, practicando vuelos a largas distancias, operaciones de reabasteciemiento, entrenamiento de pilotos y un sin numero de elementos referidos al movimiento de unidades aéreas. Estas prácticas han entregado un nivel de interoperabilidad y eficiencia tal, que han elevado a la FACH a ser una de las fuerzas aéreas mas poderosas de toda America Latina, dandole junto a Colombia – guardando las diferencias tecnológicas entre sus cazas de primera línea- el titulo de ser las únicas capaces de realizar despliegues de aviones de combate de alto poder de fuego, capaces de disparar misiles aire-aire más allá del alcance visual y bombas guiadas, con operaciones de repostaje aéreo, es decir despliegues similares a los realizados por las fuerzas de la OTAN en el Norte de Africa y Medio Oriente.

Chile ha obtenido buenos resultados en todo tipo de ejercicios militares gracias a una política de defensa que han dado la importancia que requiere el componente militar bajo la idea de un país moderno, con proyección al futuro y con la atención puesta en la protección de la integridad soberana y de sus intereses, siguiendo muy de cerca los niveles de seguridad y disuasión empleados por las naciones más avanzadas del planeta.