Bell 429, la estrella bimotor

Impulsado por las exigencias de los servicios requeridos por distintos sectores productivos, en los que el helicóptero constituye una herramienta fundamental de trabajo, los aparatos bimotores lentamente comienzan a tomar una posición más destacada en el mercado. Un escenario que se vislumbra auspicioso para fabricantes y también para los usuarios, al cual Bell busca satisfacer con su modelo 429

En términos generales, el mercado de los helicópteros bimotores se ubican en el rango de precios entre los US$ 3 millones y US$7 millones. Si bien su valor es superior a los equipos de motor único, sus prestaciones se incrementan significativamente especialmente en el caso de operaciones de alta complejidad, como alta montaña, zonas calurosas, mar adentro o simplemente en los trabajos más exigentes con carga pesada.

Brasil, es el mercado más importante para este tipo de helicópteros por las necesidades
corporativas y de trabajos industriales, en el rubro de petróleo y gas, en donde la normativa –y los seguros comprometidos- impone su uso como una obligación como un reforzamiento de la seguridad de la operación. Pero más allá de aspectos operacionales, las empresas y principalmente los usuarios, comienzan a valorar las ventajas de contar con prestaciones superiores como más autonomía y reducción en los tiempos de viaje, impulsando el interés y el ascenso de los helicópteros bimotores livianos.
Diseño El helicóptero 429 nace de un concepto de fabricación modular que la propia Bell concibe para poder trabajar con diferentes parte utilizadas en otros modelos. Lo que se trata es de una construcción homogénea que para el usuario representa una reducción de costos y una mayor disponibilidad de repuestos, simplificando los trabajos de mantenimiento que impacta positivamente en periodos menores de trabajo y una mayor disponibilidad del aparato.

El fuselaje del 429 es de firma de carbono lo que brinda una gran durabilidad. En su interior tiene 3,04 metros cuadrados utilizables, pudiendo alojar fácilmente una camilla que puede ser introducida por la compuerta lateral (opcional), más equipos médicos especializados y dos asistentes. En configuración de pasajeros, puede acomodar hasta siete personas en un interior práctico y adaptable, gracias a la extracción de las butacas en el caso que se requiera.

Como sus competidores más directos, tiene capacidad para ser adaptado para misiones gubernamentales y militares gracias a su tamaño y potencia.
La aviónica integrada corresponde a la suite BasiX-Pro, conformada por tres pantallas
multifuncionales que brindan una máxima consciencia situacional del vuelo. El software está pensado precisamente para reducir la carga de trabajo de la tripulación en cada operación, labor que es complementada por un piloto automático de tres ejes.
El paso lógico Con el fin de satisfacer el mercado de vuelos ambulancia para la década del 2000, Bell Helicopter toma como base al Bell 427 –desarrollado en conjunto con Samsung Aerospace- para realizar cambios en su cabina principal y así, poder llevar camillas y equipamiento médico. Bajo el mismo concepto, el programa MAPL (línea de productos modulares asequibles) se comienza a trabajar con distintos proveedores para desarrollar un nuevo helicóptero multipropósito de altas prestaciones. Para mantener las ventajas que caracterizan a la firma, el proyecto utiliza el mismo sistema de rotor y aviónica, creando una comunalidad que los clientes como los centros de mantenimiento aprecian.
El nuevo Bell 429 realiza su primer vuelo en febrero de 2007 y obtiene su certificación tipo en Canada (TCCA) en 2007 y dos años después en Estados Unidos (FAA) y Europa (EASA).

Como un avión Bell ha desarrollado la versión Bell 429 WLG que incorpora un tren retráctil para operaciones del rodaje en tierra. El mecanismo tiene el propósito de facilitar el acceso a lugares estrechos en distintos aeródromos. Además, está certificado para operaciones de vuelo por instrumentos (IFR) con uno o dos pilotos y cuenta con un sistema de aproximación WAAS de última generación. Dos es mejor que uno como cualquier aeronave, un helicóptero con dos motores debe proporcionar un rendimiento adecuado para garantizar, en caso de una falla de motor, la continuidad de la operación sin comprometer la seguridad de esta, lo que por cierto incluye las fases más criticas. Pero más allá del tema de seguridad operacional, las ventajas marcan la diferencia en las operaciones más exigentes como las que se realizan a gran altura o zonas aisladas en tierra o mar adentro. En operaciones de altura, por ejemplo, permite transportar peso y personal sin comprometer significativamente la carga útil, lo que se traduce en ahorros de costos para los operadores. Como ambulancia aérea, además de a accesibilidad, se consigue mayor velocidad en los traslados asegurando un adecuado tratamiento de la emergencia.
No hay duda. Los helicópteros bimotores tienen un costo superior a los monomotores por la
duplicidad de sistemas y su mayor estructura. Sin embargo, su adquisición depende de varios factores las que varían según el tipo y rutas que tenga cada misión, así como la cantidad de personas que transportará. Por lo mismo, es necesario que la evaluación de una adquisición de estas características considere no sólo las prestaciones propias del aparto sino que también los beneficios que se consiguen al volar más lejos, con más personas en condiciones más seguras que cualquier aparato monomotor.
Si se trata de carga útil, las ventajas son superiores en todo aspecto, ya que por el cumplimiento de las limitaciones del helicóptero, un equipo biturbina como el Bell 429, es capaz de transportar una mayor carga a zonas más complejas y de difícil acceso, sin tener que penalizar la operación como ocurre en los monomotores. En términos prácticos, el mayor costo de adquisición se compensa con una mayor de capacidad transporte y de carga por vuelo. Además de las ventajas en transporte, los operadores pueden generar ahorros en las tasas de seguros por la fiabilidad que entrega la operación bimotor, especialmente en el caso de operaciones de alta complejidad como suele ser las que se realizan a gran altura o mar adentro. La mayoría de las aseguradoras en estos casos se inclinan por exigir helicópteros bimotores como requisito mínimo en sus contratos.
Con una experiencia comprobada por la trayectoria de los modelos anteriores, el Bell 429 es uno de los helicópteros que más combinan la comodidad con las prestaciones de un aparato liviano pero de múltiples prestaciones, que hacen que al día de hoy cuente con un amplio interés en el mercado en todo el mundo.